Sanson

Sanson Gritan y chillan las cadenas, al verse retorcidas por mi brazo, pero aunque su grito es agónico, no logro que se rompan.

Yo que fui el señor de la quijada, el domador de la crin, el liberador de la opresion. Y ahora aquí me encuentro aquí encadenado. Sucumbido en las fauces del leon, depredador que ha cazado a su mayor presa. Yo.

Pero me llega un suave aroma a jazmín. ¿Que es? ¿Quien es? Espera! Lo se. Es ella.
Dalila!

Dalila! – grito, pero no me escucha
O quizás si.
Si, me escucha, no tengo duda, pero no contesta

Dalila

Eres tu

Dime algo Dalila

Nada

De repente, la siento. En mi cuerto, en mi torso.
Sus suaves manos me tocan y suben a por mi mejilla

Noto un beso
Un cálido y húmedo beso, y después aprieta su rostro contra mi pecho

Noto las lagrimas.
Traición! Bastardos! ¿Que le habéis hecho?
Su dolor, veo su dolor.

Ella no dice nada, pero poco a poco me deja, suavemente

Intento acercarme, mi opresor grita con mas fuerza, no puedo más

Dalila! Dalila!
¿Donde estas?
¿Que te han hecho?

Malditos filisteos, pagareis por lo que le habéis hecho.

Escribe un comentario