Galerías Preciados daba sus últimos coletazos antes de morir (allá por el 95) cuando me pasé por última vez. La imagen que recuerdo del centro no es muy buena. Los expositores rezumaban una cantidad ingente de género mezclado y desordenados, que concordaban a la perfección con malas caras de los empleados. No era de extrañar pues en dos meses, la empresa era absorbida por El Corte Ingles.
Pues bien, ayer me pasé por un Corte Inglés, y el local me recordaba extrañamente parecido.
La primera mala imagen fueron los suelos plastificados. Suelos que creo que en su vida han visto una renovación. Y lo digo a conciencia, porque las manchas brotan y rebrotan a cada paso del cliente.
Por suerte, algunas Marcas habían tenido el detalle de renovar su espacio y a su personal, eso sí, creando pequeños habitáculos que los aislaban del centro comercial.
No es de extrañar, porque realmente el ambiente no recuerda a un gran centro comercial (¿de prestigio?) sino a un chino, más bien al chino de la esquina, con sus largos pasillos llenos de genero. Y he de decir más; los chinos se muestran mas interesados en vender y son más amables que los empleados del Corte Inglés.
Y es verdad, porque lo que menos me gustó fue el comportamiento de los empleados, que los los vi extrañamente “mayores”.
No me refiero a mayores de edad, sino a mayores de mentalidad. Quizás la media esté en 40 años pero a esa edad no puedes llevar como fachada una cara de cenizo. Diría que su actitud es más propia de un taxista, pero mentiría, porque los taxistas hacen mejor cara, y son muy simpáticos, sobretodo cuando te explican su vida o como ven la situación política, económica o deportiva. Así pues, la comparativa no es buena… A ver con que lo puedo comparar. Sí, más bien se parecerían a un enterrador. Un enterrador de estos que salen en las películas que tienen la mirada ausente y pocas palabras en la boca.
Curiosamente la ropa era acorde con esa mentalidad, porque no resultaba para nada sugerente. Me dio la impresión que era la ropa de mi abuela. Una ropa extrañamente desgastada, fuera del tiempo. Eso si, era limpia, pero por dios, el jersecito era un modelo que llevaba mi abuela. Total, que no los vi descuidados pero si anticuados. Y volvemos a la comparativa con el enterrador, porque el uniforme se convertía, en la mano de los empleados del Corte inglés, en una herramienta de trabajo bastante lúgubre, más propia de una etapa franquista que de nuestro siglo (XXI por si no lo saben).
Además esta el comportamiento con los clientes. Que realmente es “respetuoso” pero no entregado. Venden porque es su trabajo, al igual que los peones de la fabrica ponen las piezas en su sitio. Y como en la fábrica, el encargado de turno pasa cada 20 minutos para darles un poco la bronca. “que Maria no me pones bien el papel” “que si has visto el recibo de la señora noseque” “que donde esta el genero que estoy llamando pero no ha subido”. Frases descuidadas, frases que ignoran la presencia de un cliente y hacen sentirlo incomodo.
Para rematar la faena, está el tema económico. No buscaba precisamente algo barato pero sí que me dejaron estupefacto con los precios. Y no lo digo por decir, porque un producto de una marca, pongamos una camisa, que en la tienda oficial del paseo de gracia costaba de 50 a 100€, en el Corte Ingles costaba de 80 a 120€.
Total, que la marca ha perdido mucho prestigio, quizás El Corte Inglés venda, pero un lavado a conciencia de imagen (y de personal) no iría nada mal. Sobretodo en los tiempos que corren donde todos nos miramos bien el bolsillo.
Marzo 19, 2009 a las 1:45 pm |
Parece que las grandes marcas han perdido ese sabor de mantener al cliente felíz, y fidelizado.
Hoy es abrir más y más cadenas, ya el personal rota tanto y le pagan tan poco que no importa si vende o no a no ser que le ofrezcan comisiones y le pongan buenos objetivos…
En fin, abaratar costos también pasa por el material con que estan hecho los locales y las “colecciones”…bueno todas tienen un sabor asiático en todo el mundo…loco no?